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Capital Online

Silicon Beach

Cerca de mil millones de dólares se han invertido en emprendimientos Made in Miami. La ciudad se está transformando en una nueva opción para emprendedores, principalmente latinoamericanos. ¿Las ventajas? Dos millones de latinos viviendo en la zona, menores costos para invertir y redes de inversionistas con sed de nuevos negocios.

Por: Natalia Saavedra
Ilustración: Ignacio Schiefelbein

En la zona de Brickell, en Miami, se levanta Building.co. Se trata de un espacio donde emprendedores de toda la ciudad se reúnen a hacer redes, planear el futuro de sus emprendimientos y pensar cómo, desde la ciudad turística ícono de Estados Unidos, pueden apostar por levantar capital para sus ideas. No tomaron el avión equivocado ni vuelven tras fracasar en Silicon Valley. Por el contrario, su objetivo es hacer un camino diferente: sintonía con inversores que hablan su idioma y un mercado de dos millones de latinos sólo en esa ciudad, son parte del atractivo.

La voz comenzó a correrse en 2011, cuando el inmigrante cubano radicado en esa ciudad, Manuel Medina, vendió su firma de tecnología Terramark a Verizon, en 1.400 millones de dólares.

Fue el puntapié inicial para que emprendedores de menor tamaño siguieran la ola. Liderados por el colombiano Juan Diego de la Calle, los mismos dueños de Building fundaron .CO, una firma dedicada a registrar dominios con ese apellido. Partieron en 2009 con un capital de cinco millones de dólares y, tras mudarse a Florida, dieron el salto.

Generaron más de 1,7 millones de dominios y vendieron la firma hace dos años a la estadounidense Neustar. El deal fue súper comentado: los americanos pagaron 109 millones de dólares por la empresa.

Hoy, la ciudad de las palmeras mueve ya cerca de mil millones de dólares en empresas innovadoras. Y tiene otras cifras que alientan a cambiar el boleto de avión: en 2015, Miami y Austin se convirtieron en las metrópolis estadounidenses donde más empresas de tecnología nacieron, superando a San Francisco y Los Ángeles. De acuerdo al índice de emprendimiento Kaufmann, 247 firmas de emprendimiento (cada 100 mil habitantes) se crearon on the beach.

Se habla español

No les gusta que se les llame “Silicon Beach”. Es lo primero que aclara un grupo de emprendedores de treinta y tantos años que, en una sala de Building.co levantan la voz para decir que no quieren ser bautizados así, porque antes que todo, no tienen intención de parecerse a la meca del emprendimiento de California. “Los latinos que tienen éxito en Miami son realmente una minoría. Muchos creen que llegando allá sus empresas van a levantar capital, van a ser un éxito. Pero a muchos, con suerte, les reciben la tarjeta en la recepción de los fondos y se gastan toda su plata en una ciudad cara y que tiene también otro tipo de barreras”, asegura el argentino Demian Bellumio, que trabajó como VP Corporate Finance en Terramark, además de ser parte de varias otras empresas.

Bellumio llegó hace más de una década a Miami y pese a que parte de sus compañías operan en San Francisco, no cambia Miami por nada. No tiene sólo que ver con la calidad de vida, sino con ventajas comparativas que, asegura, no se consiguen en otro lugar. “Hacer redes acá es mucho más fácil. Hay sintonía con todas las empresas que han nacido para latinos. Tienes un mercado potencial enorme, el idioma, pero además el costo de vida es muchísimo menor que en otros lugares de Estados Unidos”, asegura el trasandino.

Juan Pablo Capello nació en Chile, se fue a los once años a vivir a Puerto Rico y es uno de los emprendedores que colonizó Florida. Conoció a Wenceslao Casares cuando se iniciaba el nuevo milenio y se metió de lleno en el mundo de las punto.com. Fue director jurídico de Patagon y cuando la empresa se vendió, partió a Miami. Desde allí ha querido demostrar que desde la playa puede emprender, y hasta con más éxito que al otro lado de la costa.

“No hay que olvidarse de una cifra. Miami tiene 2,8 millones de habitantes. 2,2 millones son latinos. Es decir, que la gente adinerada de acá conoce y mira a América Latina de una forma especial. Además, otra cifra. Hay 60 millones de latinos en Estados Unidos con un poder adquisitivo que dobla esa cantidad, es decir, una potencia económica que se iguala a países como México”, relata Capello.

La ventaja, una vez más, parece ser la sintonía que los inversores latinos tienen con sus coterráneos. Como anécdota, hace unos años llegó a Silicon Valley con una empresa bajo el brazo. Se trataba de Urbita.com, una página para servicios asociados a viajes. Tenían 20 millones de visitas y 200 mil dólares en ganancias al mes. “Pensé que nos iba a llover la plata. Fuimos allá y eso no movía la aguja. Te aseguro que no hay una persona en Silicon Valley que se levante pensando en América Latina. Ellos buscan al futuro Facebook, quieren encontrar más Snapchat, empresas que hacen en seis meses lo que nosotros hicimos en varios años”, exclama.

De Stanford a la playa

Capello mudó su foco a Miami hace cinco años, cuando no se hablaba de emprendimiento ni había redes armadas. Pero se encontró con gente que, como él, quería tener una sintonía con los negocios hechos desde y para América Latina.

Nico Berardi era uno de ellos. Argentino, trabajó siete años en la estructura de Techo en Estados Unidos y observó el potencial de reclutar capitales latinos. Hace tres años empezó a trabajar en una fondeadora que ha levantado recursos para 21 empresas. A través de AGP Miami, apoyan una red de inversionistas ángeles que financia ideas innovadoras. “En Miami puedes costear una renta, estar en un ecosistema que promueve las redes. Y no tienes que ocuparte de la discriminación como sí ocurre en otras ciudades de Estados Unidos. Acá hay mucha diversidad”, asegura el trasandino.
No deja de tener razón. Reportes de prensa indican que los índices de desigualdad en Silicon Valley en aspectos como el género presentan brechas importantes. En la cuna del emprendimiento, sólo el 11% de los ejecutivos de empresas son mujeres y los hombres ganan 73% más. “Acá no pierdes tiempo en ocuparte de cosas que te distraen de tu objetivo”, agrega Bellumio.

La relevancia del emprendimiento latino se está tomando en serio no sólo en la ciudad del sol, sino también en universidades que han fijado sus ojos en la relevancia de este segmento. En enero pasado, Stanford University lanzó un programa llamado “Seis semanas para cambiar tu negocio”. La particularidad es que está dirigido a empresarios hispanos. La iniciativa se llama Líderes Empresariales Latinos de Stanford (SLELP, en inglés) y brinda a los emprendedores la posibilidad de crear estrategias para que sus negocios den el gran salto. El Miami Dade College, además, abrió The Idea Center, un club de innovación que incluye aceleradoras, espacios de co-working, laboratorio de ideas, mentoría y programas de entrenamiento.

La Knight Foundation también está apoyando otros programas. Hace dos años entregó dos millones de dólares para la creación de la red Endeavor en la ciudad y ha puesto recursos para fomentar el encuentro entre emprendedores locales. A través de The LAB, una idea donde Capello también es socio, la fundación donó recursos para habilitar un galpón de mil metros cuadrados en Wynwood, el barrio hipster de Miami, famoso por los rayados de sus fachadas.

No se trata de una sede para albergar emprendedores, “sino de una empresa colaborativa donde si vas una semana a Miami puedes hacer contactos, intercambiar ideas, apoyarte en otros emprendedores”, dice Capello. La idea surgió luego de ver que muchas empresas que buscaban una expansión regional apostaban por instalar su sede central en ciudades como Sao Paulo, pero “se daban contra la pared”.

Capello también reclutó a un grupo de inversionistas ángeles. Se les propuso a un grupo de 70 de ellos destinar bajos porcentajes de sus gastos (en torno al 5%) para apoyar a emprendedores. El grupo ha invertido casi cinco millones en dos años y medio. “Es gente que hizo su plata en América Latina con negocios más clásicos y está dispuesta a darles 200 o 250 mil dólares al mes a ideas innovadoras”, detalla el chileno.

Esteban Reyes, socio de la aceleradora Las Olas VC, es colombiano y emigró a Estados Unidos hace más de una década. Médico de profesión, asegura que el entendimiento que tienen los inversionistas para empresas creadas en Miami, por ende americanas, es mucho más amistoso. “Desde un banco hasta un particular entienden las regulaciones, saben de qué se habla. Meterse a poner plata a una empresa colombiana no es lo mismo. A veces les da miedo. Estar radicado acá es mucho más fácil, tienen acceso a una red de financiamiento enorme. Además, es fácil vivir acá, abrir una cuenta de banco se hace en cosa de días”, asegura.

Reyes ha liderado desde Las Olas el apoyo a empresas de tecnología y ha puesto dinero para varias ideas relacionadas con la medicina y la salud. Ese mercado, precisamente, tiene un enorme potencial en Florida. La gran cantidad de población jubilada abre opciones de crecimiento inigualables para firmas de ese rubro.

A la par, los emprendedores han empezado a organizarse y a realizar una serie de eventos que buscan reunirlos: desde charlas que muestran a Miami como una metrópolis de ideas disruptivas, hasta fiestas, encuentros deportivos y familiares son parte de la agenda. “Ojalá venga más gente, acá hay un mercado inmenso, no es competencia, se ve como apoyo”, dice Bellumio, que está dirigiendo el proyecto Mia Collective, que organiza encuentros de gente interesada en el arte, el emprendimiento y la tecnología.

Avanzada chilena

De a poco los chilenos han comenzado a ver el potencial que tiene Miami. Más allá de la inversión inmobiliaria, se están atreviendo a pensar en la ciudad como la casa corporativa para su expansión. Alan Farcas se movió con su familia hace unos meses. Emprendedor de toda una vida, cofundó en 2012 Nazca Ventures, un fondo de inversión de capital de riesgo con foco en inversiones en la región. Han apoyado a más de 22 empresas, entre ellas la desarrolladora de productos Wi-Fi de viaje Bluesmart, las plataformas mexicanas para leer revistas Nubleer y la de difusión de marcas Voxfeed, la tienda online para mascotas Petsy y el sitio de trabajos freelance Nubelo.

Mudarse a Miami parecía natural, sobre todo luego de que los suizos alemanes de Montain Partners pusieran sus ojos en Nazca y compraran, en noviembre de 2015, el 51% de la firma. El objetivo de Farcas es ahora apoyar a Mountain en la búsqueda de empresas consolidadas que puedan llevar sus ideas desde América Latina a Europa. “Es una oportunidad para mirar inversiones de todas partes. Además, es un lugar amistoso para la familia, estas súper conectado y tienes mercado para lo que quieras”, asegura Farcas.

Dentro de los recién mudados se cuentan empresas de diversos rubros. Blacksheep, una agencia chilena de social media, se cambió hace seis meses y The Wine Merchant, una distribuidora de vinos locales de alta gama, hizo lo mismo.

Dentro de los recién llegados está Víctor Vargas, fundador de la empresa de accesorios para celular Urbano Design. Su crecimiento ha sido exponencial. Con una facturación anual cercana a los 15 millones de dólares, su foco está puesto en generar mayores volúmenes de venta. “Desde que llegamos a Miami, logramos expandirnos a nuevos duty free de América Latina con muy buenos resultados. Aparte, establecimos alianzas con varias empresas de tecnología que tienen oficinas en esta ciudad para Latam. El mercado de Centroamérica se nos está abriendo con nuevos clientes y hemos tenido buenísima recepción. Así que vamos a cerrar el año sobre las expectativas y pronósticos que teníamos”, comenta Vargas.

Así, una nueva interpretación de la frase “Welcome to Miami” se escribe en la ciudad. •••

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